Preguntas Frecuentes

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Linea de Atención para celular 192, opción 4.

Cuidado de la salud mental durante la emergencia sanitaria del Covid-19

  • ¿Cómo mejorar la convivencia y cuidar las relaciones?

    • Construir una rutina personal y familiar que incluya hábitos de aseo personal, actividad física y alimentación saludable. Distribuir tareas y aprovechar el tiempo en casa para compartir con la familia y buscar alternativas para hacer actividades divertidas, aprender sobre temas de interés o realizar reparaciones.

    • Hablar y escuchar sobre las emociones y sentimientos que causa la situación en general. Respetar los espacios de los otros en casa, compartir responsabilidades, ofrecer ayuda, compartir momentos de apoyo emocional y comprensión.

    • Trabajar en equipo. Conversar amigablemente a diario sobre las dificultades que se pueden presentar al convivir durante el aislamiento y esforzarse para hacer frente a estas dificultades entre todos.

    • Atender las necesidades e inquietudes de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Es importante explicarles que quedarse en casa es la mejor forma de evitar contagiarse o contagiar a otras personas.

    • Cuidar el consumo de información. Antes de enviar cualquier mensaje por redes es necesario contrastar la información y asegurar que proceda de una institución oficial (Ministerio de Salud, Instituto Nacional de Salud, Universidades, OMS, etc.) para no alimentar miedos.

    • Mantener contacto con seres queridos y personas que puedan requerir apoyo. Conversar con otros sobre el estado de ánimo y el afrontamiento a la situación ayudará a permanecer unidos.

  • ¿Cómo controlar las emociones propias y en otros?

    • Mostrar interés por los sentimientos de otros y manifestar comprensión, sin asumir la responsabilidad de los sentimientos y emociones de otros.

    • Explorar qué situaciones generan temor, tristeza, frustración, alegría y/o esperanza por qué.

    • Considerar qué aspectos de esas situaciones se puede controlar y cuáles están fuera de control.

    • Evaluar qué aspectos de la vida se están viendo afectados por las emociones emergentes.

    • Comunicar a quienes están alrededor la emoción más frecuente y la situación(es) que la desatan.

    • Construir una lista de prioridades y un plan de acción para atender los asuntos más urgentes.

    • Evitar la exposición prolongada a noticias dedicadas a la epidemia y dedicar tiempo a realizar actividades de ocio y distracción.

    • Brindar o buscar apoyo emocional (no estás solo, yo te apoyo, aquí estoy, qué puedo hacer).

  • ¿Cómo manejar el miedo a la enfermedad?

    • Evaluar las circunstancias reales sobre la posibilidad de contagio, preparar un plan frente a un posible contagio, qué hacer, cómo actuar.

    • Revisar constantemente el estado físico y signos de alarma como taquicardia, dolores de cabeza, dolor articular, llantos descontrolados, dificultades de concentración, insomnio o cambios de apetito, que puedan indicar un desequilibrio emocional.

    • Usar la respiración profunda y movimientos articulares cuando se perciban estos síntomas.

    • Evitar los pensamientos negativos hacia sí mismo, la familia o la sociedad.

    • Considerar siempre dos escenarios posibles frente a una situación con alta carga emocional.

    • Procurar hablar de las emociones y preocupaciones con personas de confianza.

    • Evitar la exposición prolongada a noticias dedicadas a la epidemia y dedicar tiempo a realizar actividades de ocio y distracción.

  • ¿Cómo responder a situaciones de violencia?

    • Reconocer que existe violencia intrafamiliar, económica, física, sexual y/o psicológica. Puede manifestarse en amenazas, golpes, gritos, insultos, privación de la libertad, imposición y abusos, lo que resulta en un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico.

    • Hacer uso de la fuerza y causar daño a la integridad física es violencia física.

    • Degradar, controlar, reducir, ridiculizar por las acciones, creencias o decisiones de otro, es violencia psicológica.

    • Amenazar, controlar o manipular a otro a través del miedo u otro mecanismo, es violencia psicológica.

    • Obligar a cualquier acto de tipo sexual a otro usando la fuerza, la intimidación psicológica o económica, es violencia sexual.

    • Obligar a cualquier acto de tipo sexual aprovechando condiciones de poder sobre otro, es violencia sexual.

    • Negar y/o controlar el acceso a los recursos económicos a otra persona es Violencia económica.

    • Tener presente que niños, niñas y adolescentes, mujeres y hombres con orientación sexual diversa son personas en riesgo de ser víctimas de violencia.

    • Enfrentar situaciones de violencia requiere comprender que no existe ninguna justificación para vivir o experimentar una situación de violencia, por lo que es necesario hablar de la situación con alguien que ofrezca seguridad y ayude a activar las rutas de ayuda, tomar distancia del victimario, en la medida de lo posible, y llamar a las líneas de atención a nivel nacional.

    • Normalizar la ayuda, no la violencia. Conocer situaciones de violencia requieren que se le de credibilidad total a la víctima y se brinde ayuda para tomar distancia del victimario. Nadie vive en la violencia por gusto, no todas las personas se sienten capaces de denunciar por sí mismas.

    • Acudir a las autoridades es un derecho, está permitido salir durante la cuarentena si se es víctima de violencia.

    • Llamar a las líneas de atención a nivel nacional.

  • ¿Cómo prevenir la violencia por miedo al contagio?

    • Consultar información confiable especialmente sobre las formas de contagio.

    • Seguir los protocolos de higiene previstos para evitar el contagio.

    • Ser solidario y respetuoso con los trabajadores de la salud por su labor.

    • Brindar mensajes de apoyo y solidaridad a las personas en riesgo o enfermas.

    • Buscar información para comprender la situación particular de las personas contagiadas.

    • Evaluar las posibilidades reales de contagio por la persona que se está rechazando.

    • Comprender que en la mayoría de los casos el virus es curable por sí solo siguiendo recomendaciones.

    • Promover mensajes en redes de apoyo y solidaridad por los casos positivos y sus familias.

    • Utilizar las redes sociales si se es un caso positivo para enviar mensajes y recomendaciones a otros.

    • Cumplir con la cuarentena es la manera de aportar a quienes ya tienen complicaciones por la enfermedad y a los profesionales de la salud.

    • Establecer medidas de higiene propios y en el hogar es responsabilidad de cada uno, y no solamente de quienes ya están contagiados.

  • ¿Cómo manejar la ansiedad?

    • Identificar y manejar situacionespunto

      • Reconocer síntomas fisiológicos constantes como dolores de cabeza, taquicardia, temblores, tics, dificultad para dormir, perdida o aumento del apetito.

      • Identificar en una lista las posibles situaciones o pensamientos que desencadena esos síntomas.

      • Identificar qué miedos o angustias específicas generan esas situaciones.

      • Considerar las posibles consecuencias de esas situaciones.

      • Analizar la probabilidad de ocurrencia de cada una de esas consecuencias.

      • Identificar qué se puede controlar desde casa y con los recursos disponibles.

      • Pensar sobre cómo se puede mejorar la situación.

      • Contemplar posibles consecuencias favorables de esa situación.

      • Identificar la utilidad o inutilidad de pensar en las consecuencias negativas.

    • Control de pensamientos

      • Reconocer pensamientos que generan estados de ánimo incómodos.

      • Consultar información oficial para identificar si hay evidencias que den razón a ese pensamiento.

      • Analizar la información para responder si ese pensamiento puede considerarse probable.

      • Preguntarse, si se cumple este pensamiento, ¿qué es lo peor que podría pasar?

      • Evaluar la utilidad del pensamiento para ejecutar las tareas diarias.

      • Descartar aquellos pensamientos que no son útiles o paralizan.

    • Identificación de síntomas

      • Realizar un chequeo de las emociones, la condición física y la calidad del sueño cada mañana.

      • Identificar el primer pensamiento del día.

      • Reconocer actividades diarias que generan emociones agradables.

      • Determinar qué actividades diarias generan emociones desagradables.

      • Aclarar qué de esa actividad genera emociones desagradables.

      • Considerar en qué medida afectan estas emociones el día a día.

      • Reconocer cómo se puede afrontar la situación bajo el control individual.

      • Revisar qué paso en el día y cómo afectó el cuerpo, antes de dormir.


    • Buscar apoyo profesional si se siente que la tensión es muy difícil de controlar. Llamar a las líneas de emergencia como 123, líneas territoriales de salud mental o acudir a algún terapeuta vinculado a los programas voluntarios dispuestos por internet, buscar en plataformas virtuales o acudir a conocidos expertos que ayuden a manejar la situación particular.

  • ¿Cómo manejar el estrés?

    En casa:

    • Mantener actividades de ocio, relajación y vinculación social.

    • Realizar actividades manuales que impliquen concentración y motricidad fina (pintar, cocer, armar).

    • Cuidar el cuerpo de sustancias estimulantes como energizantes, cafeína o sustancias psicoactivas.

    • Reducir el consumo de noticias, incluso las redes sociales.

    • Respirar profundamente, estirar o meditar.

    • Tratar de comer alimentos saludables y comidas bien balanceadas.

    • Hacer ejercicio con regularidad.

    • Dormir lo suficiente.

    • Escuchar música relajante con sonidos de la naturaleza o tibetanos.

    • Tomar baños y dedicarse espacio al cuidado personal.

    En niños, niñas o adolescentes:

    • Sacar tiempo para hablar con el niño/a o adolescente acerca del brote de COVID-19.

    • Asegurar al niño o adolescente que están seguros.

    • Aceptar sus emociones.

    • Estar alertas a cambios o reacciones fisiológicas en ellos.

    • Preguntar por sus emociones, angustias e intereses.

    • Compartir actividades de interés para ellos.

    • Enseñar actividades de respiración y relajación con ellos.

    • Conservar rutinas de sueño y descanso óptimo para ellos.

    • Limitar el uso de tabletas, computadores y tecnologías para ayudarle al descanso.

    En el personal de respuesta:

    • Reconocer espacios para buscar apoyo y consuelo en la familia.

    • Reconocer síntomas físicos (fatiga, enfermedad) y mentales (temor, retraimiento, culpa).

    • Tomar un tiempo para la familia y las personas que le generan bienestar.

    • Hacer una lista de las actividades de autocuidado personal que disfruta, como pasar tiempo con los amigos y la familia, hacer ejercicio o leer un libro.

    • Dejar de seguir la cobertura del COVID-19 en los medios de comunicación, de tanto en tanto.

    • Pedir ayuda si se siente la preocupación por el COVID-19 es abrumadora, afecta la capacidad para cuidar a la familia y a los pacientes.


    Buscar apoyo profesional si se siente que la tensión es muy difícil de controlar. Llamar a las líneas de emergencia como 123, líneas territoriales de salud mental o acudir a algún terapeuta vinculado a los programas voluntarios dispuestos por internet, buscar en plataformas virtuales o acudir a conocidos expertos que ayuden a manejar la situación particular.